Gran Migración, la
Enzenberger, Magnus
Con La gran migración, Enzensberger acomete un intento serio por desbloquear la irreconciliable discusión en torno a los movimientos migratorios, el racismo y la xenofobia que hoy impera en toda Europa. Para ello utiliza dos parábolas, la de los pasajeros de un compartimiento de tren y la de un bote salvavidas abarrotado de náufragos. Por lo visto, muchos europeos se figuran es...
Sinopsis
Con La gran migración, Enzensberger acomete un intento serio por desbloquear la irreconciliable discusión en torno a los movimientos migratorios, el racismo y la xenofobia que hoy impera en toda Europa. Para ello utiliza dos parábolas, la de los pasajeros de un compartimiento de tren y la de un bote salvavidas abarrotado de náufragos. Por lo visto, muchos europeos se figuran estar amenazados de muerte. Comparan su propia situación con la de un náufrago, pero invierten la metáfora: en este caso son los firmemente asentados quienes se imaginan ser boat people en plena huida, emigrantes hacinados en las bodegas de un mercante o albaneses famélicos recluidos en un buque fantasma atestado. Por lo visto, mediante la evocación del peligro de naufragio se pretende justificar un comportamiento sólo imaginable en situaciones extremas. Ahora bien, la gran migración, ¿puede representar una solución? Y en caso afirmativo, ¿a qué problema? Para citar un ejemplo extremo ¿Se ayudaría a Albania si la mitad de sus habitantes, la población activa, fuera acogida por otros países? Alemania es un buen ejemplo de país que debe su actual población a gigantescos movimientos migratorios. Desde los tiempos más remotos se ha producido allí un continuo intercambio de grupos étnicos: por su misma situación geográfica, los alemanes, al igual que los austríacos, conforman un pueblo muy variopinto. El hecho de que precisamente en estos países pudieran acceder al poder ideologías racistas y propugnadoras de la pureza étnica podría entenderse, a lo sumo, como fenómeno compensatorio. Basta una mirada fugaz al atlas de la historia para comprender que la idea de un pueblo alemán compacto es completamente irreal; sólo se entiende como maniobra para cimentar por medio de la ficción una identidad nacional especialmente frágil. Pero, en nuestros días, las confrontaciones no sólo se producen frente a la mayoría, sino también entre las diversas minorías. Se está procediendo a nacionalizar los conflictos sociales, y en algunos casos extremos hay quien reivindica el apartheid como un derecho civil y proclama la nacionalización del ghetto como objetivo final.
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