Monarca del Tiempo
Marias, Javier
Hace veinticinco años que este título no se encuentra en las librerías. A decir verdad, nunca estuvo muy presente en ellas, pues su primera y única edición hasta la fecha, de 1978, constó de pocos ejemplares, no recuerdo si dos mil o dos mil quinientos o a lo sumo tres mil (pero no creo). La publicó la Editorial Alfaguara con su tradicional cubierta tipográfica de entonces, en ...
Sinopsis
Hace veinticinco años que este título no se encuentra en las librerías. A decir verdad, nunca estuvo muy presente en ellas, pues su primera y única edición hasta la fecha, de 1978, constó de pocos ejemplares, no recuerdo si dos mil o dos mil quinientos o a lo sumo tres mil (pero no creo). La publicó la Editorial Alfaguara con su tradicional cubierta tipográfica de entonces, en gris y morado.
En su día yo presenté El monarca del tiempo como novela, la tercera que daba a la imprenta, tras Los dominios del lobo, de 1971, y Travesía del horizonte, de 1972 según el pie de imprenta (en realidad no apareció hasta marzo o abril de 1973). Desde entonces ha figurado como tal, como novela, en mis notas biográficas o bibliográficas, como se prefiera. Pero si en verdad lo sería o no, dadas sus muy extrañas características, es algo que hoy me resulta indiferente y sobre lo que no discutiría con nadie ni tres segundos. "As you like it", sería mi shakespeareana respuesta. En 1978 le veía unidad y coherencia al conjunto.
A lo largo de estos cinco lustros se me ha propuesto reeditar este libro en algunas ocasiones, y siempre decliné el amable ofrecimiento. No porque abominara de él (de haber sido así lo habría suprimido de mi lista de obras, o de novelas), sino porque no lo suscribía con gran empeño, tal como fue concebido. Sí he reeditado, en cambio, tres de sus cinco partes como textos autónomos, dos de ellas como cuentos ("El espejo del mártir" y "Portento, maldición", en mi volumen de relatos Mientras ellas duermen, de 1990) y una como ensayo ("Fragmento y enigma y espantoso azar", en Literatura y fantasma, de 1993). Estos tres textos los releí sin duda con ocasión de esas reediciones, y aunque creo que no los sometí a casi ningún cambio, estoy seguro de haber facilitado la lectura del ensayo mediante la traducción al castellano, en notas a pie de página, de las numerosas citas del Julio César de Shakespeare que lo recorren. Esa traducción estaba ausente en la primera y única edición de El monarca del tiempo, y las insolencias juveniles, mejor siempre paliarlas. Por ese motivo, estos tres textos se reproducen aquí según sus versiones de 1990 y 1993, más sensatamente.
Artículos relacionados
Otros libros del autor