Vicente Gandía
Editorial Oceano
Vicente Gandía acepta, como asunto de la pintura, el mundo cotidiano, los objetos que, en las noches y los días, nos acompañan con mayor frecuencia. Hay en él un amor por lo que nos rodea diariamente que es, por decirlo así, la refutación más definitiva de esa cultura del desecho y del anonimato, el vaso de cartón o el plato de plástico. Gandía sabe fijarse en un vaso de vidrio...
Sinopsis
Vicente Gandía acepta, como asunto de la pintura, el mundo cotidiano, los objetos que, en las noches y los días, nos acompañan con mayor frecuencia. Hay en él un amor por lo que nos rodea diariamente que es, por decirlo así, la refutación más definitiva de esa cultura del desecho y del anonimato, el vaso de cartón o el plato de plástico. Gandía sabe fijarse en un vaso de vidrio, el vaso para beber, y nos lo enseña con una solidez que nos ayuda, porque lo vuelve, justamente, un compañero nuestro. Por ello su entusiasmo ante las flores y las plantas, constantes en casi todos sus cuadros, quizá para que no olvidemos ese universo de hermosura gratuita, ajena y cercana y que el pintor recoge con tanta meticulosidad. Se encuentra, pues, en toda la pintura de Vicente Gandía una suerte de perfección de lo que llamaría "la mirada común". En los cuadros, hay una entrega, la cual hace disfrutar de una naturaleza que siempre nos ha de parecer recién inaugurada en virtud de esa facultad de Gandía.
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